Empezamos analizando la parte desarrolladora, antes que el proyecto en sí, y así conocer su experiencia.
Así la desarrolladora tenga amplia experiencia, es importante conocer el proyecto y su absorción en el mercado.
Una vez aprobado los últimos dos puntos, nos sentaremos con los desarrolladores para analizar su plan financiero.
Antes que nada, revisamos la tramitología de proyecto, así como las factibilidades y expedientes. Asimismo, solicitamos referencia de clientes y proveedores que hayan trabajado o comprado unidades de la constructora.
Nos encargaremos de revisar las escrituras, al igual que el certificado de uso de suelo, alineamiento y número oficial expedido por el municipio. Como siguiente punto verificamos las factibilidades y la licencia de construcción.
Por último, estudiamos el margen de utilidad y la absorción que tendrá el producto inmobiliario en el mercado
En caso de deuda, solicitamos al desarrollador un inmueble como garantía, el cual debe tener un valor 2 veces mayor a la cantidad a financiar. Por otro lado, realizamos un mecanismo de ejecución de garantías y una fuente de repago para asegurar el capital e intereses de los inversionistas.